¿Se puede prevenir la lipohipertrofia?
No hay recomendaciones claras sobre cómo prevenir la acumulación anómala de grasa. Aunque por lo general se asocia al uso de inhibidores de la proteasa, no todos los fármacos de esta clase estarían implicados de igual forma. Por otro lado, también se ha dado hipertrofia en personas que tomaban combinaciones que no incluían este tipo de antirretrovirales.
La mayoría de inhibidores de la proteasa se toman junto a una dosis pequeña de ritonavir, que sirve para potenciarlos. Las concentraciones en sangre de los primeros, así como de ritonavir, pueden variar mucho entre personas.
Practicar ejercicio físico de forma regular y seguir una dieta equilibrada y baja en grasas saturadas podría ayudar a disminuir su impacto.
Algunos médicos miden dichos niveles sanguíneos con la finalidad de ajustar la dosis, si es necesario. De este modo, a ciertas personas se les puede reducir de forma segura la cantidad de fármaco que toman, lo que puede ayudar a reducir su toxicidad.
Algunos estudios también han visto que, con la misma técnica de medición de niveles sanguíneos, puede reducirse de forma segura la dosis de efavirenz (Sustiva®, y coformulado en Atripla®), un fármaco que asimismo se ha relacionado con aumentos de grasa, especialmente en pechos, tanto de mujeres como de hombres.
¿Puede revertir la lipohipertrofia?
A diferencia de lo que ocurre con la lipoatrofia, los resultados de estudios de cambio de tratamiento para frenar o revertir la hipertrofia no son muy claros. Cuando se probó la sustitución de un inhibidor de la proteasa por un no análogo de nucleósido, a menudo no se cambiaron los otros dos fármacos, es decir, los análogos de nucleósido, algo que tal vez podría haber ayudado.
Algunas personas han visto mejoras tras cambiar alguno de los antirretrovirales por T-20 (Fuzeon®), un inhibidor de la fusión que se inyecta por vía subcutánea dos veces al día.
También se ha informado de algún caso en que el cambio a atazanavir (Reyataz®) ha mejorado la grasa visceral, si bien su impacto a largo plazo en otros síntomas de la lipodistrofia está en estudio. Atazanavir es un inhibidor de la proteasa que, cuando se toma sin ritonavir, tiene muy poco impacto en los lípidos, aunque lo más habitual es tomarlo con una pequeña dosis de éste.
El nuevo inhibidor de la integrasa, raltegravir (Isentress®), tampoco parece afectar a los lípidos de igual manera, pero todavía no se puede decir cuál es su impacto real en la lipodistrofia.
Además, la acumulación de grasas característica de la lipohipertrofia, puede estar localizado y ser accesible. En función de esto será posible establecer, o no, tratamiento quirúrgico.
En el caso de los acúmulos de grasa, se pueden llevar a cabo liposucciones de forma segura en:
La técnica más utilizada en el momento actual es la liposucción asistida por ultrasonidos para tratar las lipohipertrofias localizadas ya que licua de forma eficaz este tipo de grasa dura.
En muchos casos, la grasa vuelve a reaparecer. Cambiar algunos fármacos de la combinación después de la liposucción podría ayudar a evitarlo ó minimizarlo. Puedes hablar de esto con tu médico.
La grasa acumulada en el interior del abdomen no puede extraerse mediante la liposucción, pues se encuentra entre órganos, una zona a la que resultaría muy peligroso acceder con esta técnica. En estos casos el abordaje consiste en dieta y ejercicio para perder parte de la grasa acumulada, y tonificar las zonas afectadas.
Hay personas con lipohipertrofia abdominal grave -cuando la grasa comprime los órganos internos y compromete funciones vitales como la respiración o la ingestión de alimentos- que han podido beneficiarse del empleo de factor de liberación de la hormona del crecimiento (tesamorelina), un fármaco en experimentación que aún no ha sido aprobado. De todos modos, si no se lleva a cabo otro tipo de intervención, la grasa vuelve a aparecer cuando se termina el tratamiento con tesamorelina.
El uso tópico de gel de testosterona ha sido útil en algunos casos, sobre todo para reducir el aumento de los pechos en hombres, efecto que recibe el nombre de ginecomastia.
Igualmente se está experimentando el beneficio que puede tener la utilización de fármacos para reducir las grasas en sangre (colesterol y triglicéridos) o para tratar la resistencia a la insulina (con metformina).
Algunas pruebas que se emplean para efectuar otro tipo de diagnósticos pueden también servir para detectar el desarrollo temprano de hipertrofia, como la técnica de imagen por resonancia magnética, que también se conoce por sus siglas en inglés (MRI). Permite obtener una imagen digital de un corte transversal del cuerpo. Es muy útil para ver la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos en el interior del abdomen.