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El VIH y la lipodistrofia

El síndrome de la Lipodistrofia se considera un efecto secundario y consiste en un trastorno de la redistribución de la grasa corporal que puede presentarse de distintas formas: bien como un acúmulo de grasa (lipohipertrofia) en el abdomen, en los pechos, o en la nuca (la llamada jiba de búfalo); bien como una pérdida de grasa (lipoatrofia) en la cara, los brazos, las piernas o las nalgas; o bien ambas formas combinadas. Esto último suele ser lo más frecuente.

En la actualidad, la aparición de nuevos casos de lipodistrofia ha disminuido de forma considerable, sobre todo gracias al mejor conocimiento de los fármacos y de los procesos implicados en su desarrollo.


Hasta el momento, las principales estrategias que se han llevado a cabo se han basado en la sustitución de aquellos fármacos que pueden producir más lipodistrofia. Además, hoy en día se conocen otros factores asociados a su aparición, como el hecho de presentar un sistema inmunológico más deteriorado, o los años de infección, y también factores asociados a su mejora, como justamente el hecho de intentar adaptar el tratamiento a la persona que lo recibe, cambios en la alimentación, o incluso cambios en la actividad física.

Es importante destacar que actualmente también existen tratamientos quirúrgicos reparadores que ayudan a mejorar el aspecto físico de las personas. Estos tratamientos han demostrado mejorar significativamente la calidad de vida y, aunque se están investigando nuevas técnicas quirúrgicas, consisten principalmente en infiltraciones faciales con diferentes sustancias. Cabe mencionar que algunas de estas intervenciones están empezando a ser cubiertas por las prestaciones sanitarias públicas en nuestro país (de momento a través de ciertas comunidades autónomas), pero también están siendo desarrolladas por algunos cirujanos de forma privada.

Si has de iniciar tratamiento antirretroviral por primera vez y te preocupa el tema de la lipodistrofia, te animamos a que lo hables abiertamente con tu médico. Conjuntamente podéis decidir qué pauta puede ser la más adecuada a tu ritmo de vida, la más eficaz para controlar el virus, y la menos tóxica.

Algunas personas tienen graves dificultades emocionales debido a los cambios físicos que se han producido en su cuerpo. Pueden sentirse estigmatizadas por su aspecto, tristes, poco atractivas, etc. A veces, se reduce el contacto social con los otros por temor al rechazo en el ámbito laboral, social, familiar, etc..Si te identificas con estas situaciones, tal vez sería oportuno que acudieras a alguien que pueda ayudarte, con el fin de recibir el apoyo que necesitas. Para eso están los psicólogos, así como otro tipo de profesionales, y ten en cuenta que tu médico, personal sanitario o de ONGs, pueden orientarte al respecto.

Conoce la lipodistrofia a fondo.

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